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Carmela celebró su vigésimo cuarto aniversario en «Paladium», la acompañaron tres de sus mejores amigas. La tarde se hizo noche y la noche madrugada. Del carmín en sus labios apenas quedaban rastros y su aliento era impúdico, los chupitos de vodka fueron incontables. Subió al taxi con ellas y bajó en segundo lugar, después de Juli. Vicky y Núria siguieron riendo en el asiento trasero moviendo sus manos despidiéndose en la distancia, a cada momento mayor. Despertó en el box cuatro de urgencias del hospital San Honorio de la ciudad.

—¿Cómo se encuentra? —pregunta una enfermera al ver sus ojos abiertos.

—No lo sé. Dolorida, molesta. ¿Qué ha pasado?

—Ha sido golpeada, herida y violada. Disculpe la crudeza.

—¡Que hijos de puta! Los pedí fuego para fumar un cigarrillo. ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

—Cuatro horas. La trajeron dos policías que la recogieron semidesnuda y desmayada en la calle Racionero, frente al número cuatro.

—Yo vivo en el dieciséis. Supongo que no habrán detenido a esos cabrones ¿verdad?

—No lo sé, los policías seguro que podrán responder.

—Gracias.

—Ahora dígame si necesita que llame a alguien para que venga y se ocupe de usted.

—Por ahora no, tal vez más tarde.

—Subirá a planta tan pronto firme el doctor que la atendió, seguro que deberá descansar al menos veinticuatro horas.

—Estoy bien.

—No, no lo está.

Ese día descansó en la habitación 306. No llamó a su madre, tampoco a su pareja masculina, lo haré cuando llegue a mi casa —dijo respondiendo a la hipotética pregunta formulada por Carlos.

Buenas palabras de consuelo y ofrecimiento de ayuda durante una semana. A la siguiente dejó de llamar. Ella tampoco volvió a marcar su número de móvil. Su madre no le aportó ayuda alguna, como su padre que ni siquiera la acompañó a ratificar la denuncia a la comisaría de policía.

Dos meses más tarde cambió de domicilio. Estaba recuperada físicamente. Las recomendaciones incluso de sus amigas para visitar a un especialista que le ayudara a olvidar lo ocurrido, no quiso escucharlas. Las cuatro amigas volvieron a beber vodka en esta ocasión en el piso recientemente acondicionado.

—He dejado la empresa —fue la respuesta dada a Núria que le interpeló.

—Estaba segura, te llamé un par de veces y no supieron o no quisieron responderme.

—Pues sí, la he dejado. Estoy rodeada de hombres y últimamente no los soporto.

—Entiendo tu postura Carmela, pero no todos son iguales.

—Supongo, pero por ahora no quiero ni puedo soportarlos.

—¿Y Carlos?

—Otro cabrón más. Un cobarde como todos. Disculpa no quiero hablar de él.

—¿Qué harás?

—Como conozco el mercado, creo que pondré una tienda de ropa y accesorios outlet, así evitaré ver hombres, solo mujeres.

—Lograrás convertirte en lesbiana.

—Tal vez sea lo mejor.

—Pues no cuentes conmigo, me refiero al gusto por las mujeres, por la ropa desde luego que sí.

Poco tiempo después Carmela abrió la tienda prevista, se apoyó y activó las ventas por internet. En poco más de seis meses el éxito llamó a su puerta obligándola a contratar ayudantes para sostener el negocio en alza. Se rodeó de mujeres tanto en la tienda abierta al público como en la ventana para ventas por internet. Tuvo tiempo para descansar, comprobar si los cabrones que la violaron fueron detenidos. Apenas tuvo información del Juzgado que llevó la instrucción, tampoco de la comisaría donde denunció.

—Me voy de vacaciones a Estados Unidos —dijo a su ayudante Amalia.

—¿Cuánto tiempo?

—No lo sé, aún no lo decidí te iré informando, pero cuenta que al menos dos o tres meses.

—No dejes de visitar Nueva York.

—Desde luego, ya tengo contactos para nuestras tiendas «OGG»

—Nunca me has dicho que significan las siglas.

—Algún día, a mi regreso hablaremos del proyecto que quiero preparar.

—Buen viaje y, sobre todo, descansa.

—Lo haré, seguro que lo haré.

Tres meses duró su periplo americano y uno más por las capitales europeas. Paris, Roma, Londres, Berlín, Viena, Moscú, Oslo y Ámsterdam. El resultado de sus actividades fue el incremento de ventas y la paulatina apertura de sucursales bajo la denominación «OGG Internacional». Más tarde Carmela solo se ocupó del tercer proyecto con Amalia y dos de sus primigenias contrataciones dejó en manos de profesionales contratadas, las tiendas y ventas por internet.

            Las cuatro mujeres se citaron en uno de los mejores restaurantes de la ciudad «Cuní» a las afueras de la capital, regentado por Petra.

            —¿Has visto el aviso a la entrada?

            —Sí.

            —Es parecido al que tenemos en cada una de nuestras tiendas.

            —Lo sé. Me basé en él para formar parte de OGG.

—Petra, como nosotras también fue violada, de ahí el aviso a la entrada del establecimiento.

—Lamentablemente hay demasiadas violaciones y muy pocos los cabrones detenidos, juzgados y confinados en cárceles.

—Por eso estamos aquí.

Dos horas después las cuatro mujeres junto a Petra brindaron por no verse sometidas de nuevo a la estigmática violación sufrida.

A la oficina de la Europol en la capital llegaban informaciones constantes de sucesos cometidos en diversas ciudades europeas, entre los que figuraban datos de hombres buscados pendientes de ser juzgados por delitos de violencia de género y violaciones.

En la central de OGG Internacional.

—¿En qué puedo ayudarla?

—He visto su anuncio en la web y necesito comprar un accesorio, no lo encuentro en la ciudad donde vivo.

—Claro, por favor indíqueme la referencia, teléfono y dirección. Tan pronto comprobemos si tenemos existencias nos pondremos en contacto para enviárselo.

—¿Su costo?

—No se preocupe, solo cuando lo reciba a satisfacción hablaremos de ese asunto, pero ante todo debe quedar conforme o le devolveremos su dinero.

—Me alegro. La referencia es 369.

—Perfecto, confirmaremos su pedido por correo electrónico. Los datos nos los dará por teléfono.

—Muchas gracias.

Minutos después.

—Hemos confirmado su pedido, pero tendrá que recogerlo personalmente ¿Algún problema?

—Ninguno.

—Anote. Cuando lo tenga en su poder llámenos.

Michelle sigue las instrucciones, anota la dirección y se dispone a cumplirlas. Al día siguiente recibe un paquete urgente a través de una importante empresa de distribución internacional. Dentro del envoltorio una nota escrita y un teléfono desechable. Marca el número indicado y espera.

—Necesitamos que responda a un cuestionario de preguntas. ¿Está dispuesta?

—Naturalmente, solo que…

—Por favor, solo las respuestas a mis preguntas.

—De acuerdo.

—Dígame fecha, hora, situación y … Por último, espere nuestra comunicación final. Solo entonces le indicaremos el resultado de nuestro envío.

—Muchas gracias, llevo esperando más de un año.

—Lo resolveremos en un par de días.

—Muchas gracias.

Cumplimentado el cuestionario, las respuestas se incorporan a la ficha de cliente. El siguiente paso será confeccionar el envío.

Una llamada telefónica a otra persona.

—Anote, estación de autobuses, 22 Boulevard Pershing, 75017 Paris, abra la primera taquilla del pasillo 3 con la clave «Gynaíka», retire el sobre y de su interior extraiga la llave para abrir la sexta del pasillo 2, recoja el contenido y abra la novena del mismo pasillo, retire el paquete, cierre y dispóngase a cumplimentar. No responda. Tras comprobar su actuación recibirá lo convenido.

Dos días más tarde la Michelle responde a una llamada.

—Su envío se ha cumplimentado. Tendrá su ansiado accesorio largo tiempo esperado. Ahora solo tiene que romper el teléfono y distribuir sus trozos por diferentes sitios de París, recomendamos quemar la tarjeta sim.

—¿Cuánto debo por la gestión y envío?

—Absolutamente nada. Es un servicio gratuito de GG Internacional cumpliendo la filosofía de nuestros anuncios.

—Muchas gracias, ahora podré dormir sin pesadillas.

Asamblea general en la central OGG. Once de la mañana. Carmela se dirige al consejo de administración.

—Ha sido un ejercicio especialmente bueno. Las ventas directas han aumentado un 30%. Respecto a OGG Internacional hemos abierto sucursales en Brasil, Perú, Chile y próximamente en Chequia, Turquía y Japón. Los resultados son mejores de los esperados. Confiamos en superar el próximo ejercicio los beneficios obtenidos en este y extendernos aún más si cabe. Gracias a todas por la ayuda prestada, por vuestro esfuerzo, por ayudar a nuestras «compradoras» a cumplir sus deseos. Si tenéis alguna pregunta, hacerla. Luego reflexionaremos sobre los avisos.

—Disculpa Carmela, sigo desconociendo el significado de las siglas OGG. Te pregunté, pero siempre lo has pospuesto.

—Nuria tiene razón, tal vez sea hoy el momento oportuno para descubrir que significa. Bien, como conoceréis, inicié las actividades de OGG como resultado de luchar para seguir adelante después de ser violada como vosotras, razón por las que fuisteis contratadas y con ello formar parte del entramado comercial y el oculto. La O es outlet, cuyo significado conocéis. La doble G es la traducción al griego de «mujer violada» es decir Gamóto Gynaíka, ya que la mayoría desconoce ese idioma y lo usé como mantra para superar aquella nefasta situación.

Ahora comentemos la actividad oculta. Como siempre nuestras especialistas han cubierto esta sala con inhibidores de frecuencias evitando escuchas y grabaciones, no obstante, si disponéis de alguno, por favor salir y abandonarlo durante el tiempo que permanezcamos aquí. Simple prudencia.

Este ejercicio ha sido pródigo en ese tipo de actividades, concretamente hemos superado la cifra de 125  únicamente en Europa. Todas sabemos la dificultad que entraña resolver esas situaciones, pero gracias a nuestras «compradoras» vamos superando el índice de soluciones cada mes. Las ratios son esclarecedores, por lo que seguiremos la misma línea mientras nada se oponga a ello.

—Disculpa Carmela, deberíamos ampliar los establecimientos de restauración reservados en exclusiva a mujeres. Por ahora solo disponemos de seis ciudades, quizás deberíamos inaugurar uno en cada una de nuestras sucursales.

—Ahora iba entrar en esa cuestión, pero sí, esa es la idea siempre que la finalidad primordial siga entusiasmando como hasta ahora.

Adela escuchó de labios de una amiga que se mantuvo a su lado para superar los efectos de la violación sufrida, que una firma, OGG Internacional, ayudaba a mujeres en su situación facilitándoles un primer envío de ropa o accesorio de manera gratuita. Entro en la web y leyó un aviso, si ha sido maltratada y violada le atenderemos prioritariamente pulse sobre el nudo morado e infórmese para efectuar su «pedido» gratuito. También le invitamos a un almuerzo en alguno de nuestros restaurantes de la cadena OGG, exclusivos para mujeres donde no encontrará a hombre alguno. 

Oficina central de la Europol en España. Reunión mensual del comisario responsable.

—Señores, observo en las informaciones recibidas de diversas oficinas en Europa, que el índice de algunos delitos aumenta mensualmente. Numerosos hombres han sufrido agresiones con un sorpresivo resultado, les han seccionado el pene, han sufrido palizas o apuñalamientos. Hemos comprobado que tales individuos se encontraban en situación de busca y captura en diferentes países por delitos de violación, maltrato y agresiones considerados como violencia de género. Parece que alguien se hubiera ocupado de aplicar el ojo por ojo y diente por diente. La base de datos en la que se incluye el ADN de estos maltratadores suele coincidir con expedientes no resueltos, cerrados después de estos sucesos. La verdad es preocupante en cierta medida, si pueden recaben información y tal vez tomemos algunas normas preventivas, aunque también son delitos, seguro que permiten disminuir otros ratios, los de mujeres violadas y maltratadas.

FIN

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