Así comienza…Strabo

STRABO

Por Anxo do Rego.

Aventuras y ciencia ficción.


SINOPSIS:

Año 2035. Un mundo dominado por las multinacionales con importantes avances tecnológicos ha sobrepasado los límites de conservación del medio ambiente. Las mínimas áreas de masas forestales están controladas por los gobiernos. Pese a ello existe una élite con alta capacidad económica que pese a las prohibiciones, encarga y adquiere mobiliario de madera. Utiliza celulosa para fabricar papel y consecuentemente libros. Las ciudades se han convertido en megalópolis absorbiendo a las poblaciones cercanas. Los Estados se han asociado para soportar los incontables gastos económicos que la población exige.

Vínan Berte, es un coleccionista de libros de papel. En sus manos cae uno bajo el título «Strabo» y poco tiempo después desaparece de su domicilio sin dejar nota alguna. Su hermano Buom, incapacitado para realizar su búsqueda, pide ayuda al que fuera amigo y compañero en la Facultad de Documentología, Cárdel Sertio. Le ayuda en la investigación Brigan Tia, una mujer joven, ingeniera en tecnología de información y comunicación OX, con quien viaja a la antigua ciudad de Toledo. 

Las acontecimientos se concatenan y ambos investigadores se ven en el centro de una lucha sin precedentes de grupos antagonistas. Por un lado las empresas multinacionales y frente a ellas, un grupo que desea mantener vivos cuanto representa el trískel celta: La trilogía fusiona los tres elementos fundamentales: Aire, Tierra y Agua, los tres componentes del ser: Cuerpo Alma y Espíritu, y las tres dimensiones: Alto, Largo y Ancho.

Un grito a la defensa del medio ambiente. Una lucha por la supervivencia y el significado de las costumbres celtas.


A las tres mujeres que más amé:

Mi Madre y Susana, ambas fallecidas,

y a Gloria


Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente,

pero el presente es tuyo.

Proverbio árabe


Capítulo   1 

La desaparición

Me propongo contarles con algunos detalles, lo ocurrido durante éste año. Y pese a vivir la casi totalidad de los hechos, dudo mucho que acabe como a mí me hubiera gustado. Generalmente cada uno de nosotros siempre espera un final agradable, feliz, satisfactorio. Espero que la providencia se porte bien.

Mi nombre es Cárdel Sertio, tengo treinta y dos años. Permanezco soltero y trabajo en… bueno, tengo una ocupación que me satisface plenamente. Vivo en una zona apartada de todos los centros de atracción de la megalópolis conocida como Nuevo Madrid, a unos sesenta kilómetros aproximadamente de lo que hace años se conocía como kilómetro cero. Dispongo de un vehículo y viajo con más frecuencia de la que debiera.

Si me entretengo dándoles detalles que no les apetece leer, simplemente pidan a su Id-ox [1], pasen la página del libro o sáltenla si están escuchándolo, depende del medio utilizado.

Todo comenzó en el verano de 2035, un martes a media mañana.

En los últimos cinco días había dormido cubriendo mi cuerpo una mahalt-ox [2]. La temperatura nocturna bajó hasta los 9ºC pese a que el verano apareció con quince días de antelación.  Los termómetros de la zona donde vivo no sobrepasaron los 21ºC. Sin embargo, ayer, pese a presentir que haría fresco y sacar del armario ropero una prenda de abrigo suave, para ponerla sobre la camisa azul de manga corta, el sol comenzó a calentar de una manera desconocida y preocupante.

Agradecí el aumento de calor por dos razones. La primera porque no me gusta ir cargado con prendas a lo largo del día. Regresé a mi casa para dejarla. La segunda, supongo que más importante; al menos eso creí en esos momentos; porque me permitió recibir un envío personificado [3].

Cuando a punto estaba de meterme en el nuevo modelo de coche, recientemente entregado por la empresa para la que trabajo, uno de los nuevos servidores privados de correos, se acercó hasta la puerta, sacó el port-ox y como siempre, lo situó frente a mi cara, esperó unos segundos y después de comprobar que el envío era para la única persona a quien podía entregarlo, lo abrió y me entregó su contenido.

Desplegué mi Id-ox, puse la guía sobre el cuadrante superior y una vez extendido, los conectores de sonido por ondas a mis oídos, mencioné: Apertura. Soy Cárdel Sertio. Adelante. Enseguida apareció la figura de un hombre joven de aproximadamente 35 años que comenzó diciendo. 

Me llamo Suom Berte, hermano de Vínan Berte que fue compañero tuyo en la universidad. Es posible que me recuerdes. Me atrevo a enviarte este port-ox, por desconocer tu dirección, en la seguridad de que tus conocimientos en el área que ambos estudiasteis, sirvan para descubrir lo que encierra el contenido del libro titulado Strabo. Tal vez te parezca extraño, pero no puedo mostrártelo, desapareció con mi hermano, y desconozco detalles de su contenido.

Desde hace dos años aproximadamente en que me mencionó su compra, se produjeron en su vida unos cambios que no alcancé a comprender. Más tarde sospeché que tal vez dicho libro tuviera algo que ver con ello. Me hablaba entusiasmado de él. Anteriormente cambio su trabajo por otro similar en una gran empresa.

Desconozco si seguiste manteniendo relación con él, no obstante, sabrás que era introvertido, conformista y conservador. Amante de la tranquilidad, los paseos, el estudio de su materia predilecta y de su trabajo, en una de las numerosas granjas polifuncionales situadas en áreas locales extremas de Nuevo Madrid. Nunca llegué a verle con amiga, amante o novia alguna. Se limitaba a trabajar, pasear y sobre todo leer. Ahorraba cuanto podía para conseguir aumentar el número de volúmenes de su biblioteca de papel. Sin embargo, en los últimos tiempos, su vida cambió incomprensiblemente.

Generalmente hablábamos cada dos o tres días vía Id-ox. En alguna ocasión almorzábamos juntos, incluso pasé con él algún fin de semana dando extensos paseos por los alrededores de su casa. A partir de Febrero de 2033, casi nunca permanecía en ella, las comunicaciones digitales con su nueva casa no estaban activadas y aún menos si lograba conectar con su Id-ox. La mayoría de las veces mantenía la misma respuesta automática: No accesible, el receptor niega comunicación.

De repente me encontré con que mi hermano no cesaba de comportarse de manera extraña. Inició una escalada de salidas con mujeres más o menos famosas, incluso llegué a verle en algún noticiario de esos que aún se mantienen vigentes, sobre la vida de algunos personajes indeseables que venden su conciencia por algunos créditos.

El amigo que conociste estaba sufriendo un rotundo y extraño cambio, fácilmente identificable. Sin duda alguna existía una dualidad en él, una especie de Ying y Yang. No era el mismo. De la noche a la mañana se interesó por el dinero y desconozco como logró cifras importantes, ya que compró una casa en una zona residencial de Nuevo Madrid, además de una segunda al norte del país, donde aún quedan árboles, supongo que con un costo elevadísimo.

Me mantuve alejado de él ya que ni se dejaba ver. Creo que cambió su físico, sometiéndose a operaciones de estética, según mencionó en una ocasión. Tampoco era amante de los vehículos, sus desplazamientos los hacía en medios públicos y alternativos no contaminantes, y por último y lo más dispar e incomprensible de su personalidad, se despidió de la empresa para la que trabajaba y fue contratado por otra, donde según tengo entendido ocupa un puesto de responsabilidad.

Lamento darte esta noticia, pero dudo que los miembros de seguridad interior estatal a quien acudí después de algunos días, se interesen en la búsqueda de mi hermano. Se por comentarios directos suyos, que eras su mejor amigo. Si puedes ayudarme a encontrarle te lo agradecería, mis carencias físicas me impiden hacerlo personalmente. Mi dirección figura al final del port-ox, solo tienes que responder si estás o no interesado. Mi Id-ox estará siempre abierto para ti.

Saludos cordiales. Suom Berte. 

Escuché y vi el mensaje dos veces. No alcanzaba a comprender el comportamiento de Vínan. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, ni manteníamos apenas contactos. Tan esporádicos que no recuerdo el último. Tampoco que pudo haberle ocurrido, como su hermano comentaba. Decidí ayudarle.

Como mi trabajo no estaba supeditado a presencia física, opté por volver a mi casa de nuevo. Rebusqué entre los archivos y recuerdos, saqué algunas notas y preparé un archivo con toda la información que tenía de mi antiguo amigo y compañero de universidad. Al acabar me comuniqué con Suom anunciándole necesitaba verle para trasladarle personalmente mi opinión, y acercarnos juntos a las casas de Vínan. Debía hacerme una idea globalizada de cuanto le rodeó hasta entonces. Quedamos en vernos en una vetusta cafetería situada en el antiguo centro del antiguo Madrid, antes de convertirse en lo que ahora es.

Subí al coche, comuniqué la dirección y minutos después me dejaba en los aledaños de lo que antes fue, creo recordar, el cine Palacio de la Música en plena Gran Vía, del viejo Madrid. Bajé del vehículo y segundos después desapareció para localizar un espacio donde esperar aparcado, hasta que reclamara su presencia a través del Id-ox. La posibilidad de que mi VTP [4] estacionara cerca era materialmente imposible.

De inmediato conecté el localizador y caminé hacia Suom. Estaba sentado junto a la barra, bebiendo un brebaje verde de un recipiente transparente cerrado casi herméticamente. Antes de pasar a la cafetería tuve que atravesar el arco de seguridad. La información analizada sobre mi pasaría inmediatamente al Id-ox, de esa forma conocerían y revisarían mi estado de salud. Los controladores del establecimiento reflejan si estoy o no contaminado por alguna bacteria o virus, o porto algún arma prohibida. Me permitió acceder y fui a su encuentro.

—Me alegra mucho saber que estás dispuesto a ayudarme. Gracias, Cárdel.

—No tiene importancia. Seguro que él también lo haría por mi si hiciera falta.

—Tal y como estaba los últimos dos años, lo dudo.

—Yo no voy a beber nada, así que si terminas, podemos marcharnos ahora mismo. Visitaremos sus casas, porque supongo tendrás acceso a ellas ¿no?

—Yo también lo supongo, aunque tengo dudas.

—¿Por qué lo dices?

—No lo sé. Es posible que haya cancelado la autorización. Lleva mucho tiempo fuera y ya conoces a las autoridades, respecto a las viviendas vacías.

—De todas formas, lo intentaremos.

Suom ordenó a su VTP recogernos a la puerta de la cafetería y poco después emitía las siguientes para viajar hasta la primera de las direcciones conocidas de Vínan.

En esta época no existen atascos como los que se producían antes. Mi nivel de autorización es suficientemente alto como para tardar menos de diez minutos en llegar.

Debo advertir que los niveles para viajar se establecen, desde hace años, en virtud de diferentes parámetros concedidos por la Autoridad Estatal responsable de la coordinación del multitransporte. Los vehículos quedaron establecidos en tres tipos.  Los VTPR (Vehículo de transporte público rápido) VTP (vehículo de transporte privado) y VTO (Vehículo de transporte oficial).

Luego están las variaciones sobre los transportes de mercancías y suministros en sus diferentes modelos, los VTPM. Estos circulan siempre en un corredor paralelo especialmente diseñado en los diferentes niveles existentes.

Personalmente me parece correcto, aunque discriminatoria la concesión de los niveles para viajar dentro de áreas definidas por el Estado. En primer lugar y sobre el nivel 1, el más cercano a la superficie, circulan los VTPR. Por encima y subiendo la escala, otros niveles. En último lugar y volando por encima de los edificios, los VTO, el conocido como nivel + 7. Los diferentes niveles para los privados, son conseguidos por los ciudadanos en base a los abonos o cargos obtenidos como premios o sanciones a la forma de conducir, y sobre todo al número de accidentes o infracciones de tráfico. Se escalan y logran dichos niveles superiores, merced a nulas incidencias durante un determinado tiempo. Solo desde que obtuve un VTP autogobernado, sin que tuviera que conducir, me concedieron superar el nivel 6. A medida que subes de nivel, los atascos son menores, los problemas y accidentes también. Abajo en el nivel 0 solo los peatones podemos pasear por cualquier calle sin miedo a los atropellos. En el primer nivel inferior los otros transportes públicos rápidos.

Volveré a lo que nos ocupa para no detenerme con detalles poco importantes.

Suom y yo llegamos a la dirección de Vínan. Una vivienda unifamiliar cercada por una tapia acabada en una especie de visera invertida para recoger y reciclar el poco agua de lluvia caída. El vehículo esperó a que descendiéramos para alejarse inmediatamente y esperarnos en el nivel 1, previsto en esa zona para aparcamiento. Nos acercamos al sistema de acceso, pulsó y esperó respuesta. Oímos la voz de Vínan que decía: Puedes pasar hermano.

Una vez dentro atravesamos el jardín bien cuidado y no exento de numerosas plantas de la familia de las rosáceas, sujetas sobre un espléndido césped artificial, y controladas por el sistema general del edificio. El conjunto se soportaba sobre una plataforma giratoria buscando la luz solar. En el poco tiempo que permanecimos allí, sentí el sutil balanceo ocasionado por los motores rotatorios.

—Te dejaré indagar cuanto pueda interesar. Yo no sabría dónde y qué buscar, por eso pedí tu ayuda.

—Gracias —respondí.

Pasé por todos los rincones mientras Suom esperaba sentado en lo que parecía ser un salón. Miré su cuarto dormitorio, abrí mesillas y cuantos armarios encontré. Estaba al parecer toda su ropa, maletas y accesorios de viaje. Algún mark-ox reflejaba imágenes en bucle de Vínan junto a alguna de sus supuestas conquistas femeninas. Él desde luego había modificado su fisonomía. El cuerpo que yo conocía no era el que veía reflejado una y otra vez. La incipiente calvicie señalando dos entradas a ambos lados de la frente, habían desaparecido y sus orejas, antes anchas, ahora aparecían recortadas y pegadas a la cabeza. No conseguí ver sus manos en ninguna imagen, aunque dudo no se las hiciera cambiar, dadas las cicatrices producidas en el accidente que ambos tuvimos en el tercer curso.

Tuve que llamar a Suom para que me ayudara a entrar en la biblioteca de libros de papel. El acceso estaba restringido y solo era posible hacerlo mediante la aplicación de una nueva clave. Tras aplicarla, la misma voz de Vínan volvió a sonar: Puedes pasar hermano, y aunque tengo confianza en ti, no se te ocurra coger prestado ninguno de mis libros. Tienes copia de cada uno de ellos para leer a través de las guías en tu Id-ox.

Entramos y me deslumbré. Aquello parecía una antigua biblioteca de las que existieron antes del acuerdo de moratoria mundial para cesar en la producción de papel para uso cotidiano. A partir de ese momento, solo los libros editados sobre el papel existente hasta ese momento, verían la luz. Dicha moratoria incluía algunas salvedades y exclusiones. Estas fueron el agujero legal por donde muchos amantes del papel como Vínan, se escaparon y comenzaron a especular y coleccionar algunos ejemplares, ahora considerados como si de antiguos incunables se tratara. Prácticamente los libros se manufacturaban por antiguos y casi olvidados artesanos. Se nutrían de algunos sucedáneos para preparar la masa celulósica que después servía para hacer papel.

Perdón, pero echo tanto de menos la forma de vivir de mis mayores, que en ocasiones me olvido de lo que me he propuesto contarles. Disculpen.

Decía que estaba dentro de la biblioteca de Vínan junto a su hermano. La temperatura de la habitación estaba controlada, como también el oxígeno y la humedad relativa, para evitar el deterioro de los ejemplares. Sobre la mesa de lectura y a lo largo y ancho de esta, aparecía un modelo avanzado de nuestros Id-ox. Con solo poner la mano sobre él, se iluminó pidiendo la clave de acceso. Suom volvió a ponerla y ante nosotros se mostró entre otras peculiaridades, un archivo estructurado por materias, autores y títulos de cuantos se guardaban en aquella habitación. Por curiosidad estuvimos unos minutos leyendo alguno de ellos. De vez en cuando el sistema preguntaba si queríamos hacer una copia en Guía. Al responder negativamente volvía al último punto observado. Más tarde recorrimos el último apartado. Información y cruce. Numerosos port-ox con el nombre del servidor que lo entregó a su destinatario y por ultimo las respuestas de estos.

Volví a la lista de los libros de papel. Señalé: Búsqueda de toda información sobre Strabo. El gran Id-ox se iluminó anunciando la información requerida: Edición artesanal realizada por Derte Eclan. Forma parte de 66 ejemplares únicos realizados a petición. El sistema preguntó si continuaba con la información o pasaba a la última referencia. Respondí que necesitaba más datos y seguidamente la respuesta fue: No existen más datos.

Miré a Suom señalándole que nada más teníamos que hacer allí. Solo conseguí el nombre del impresor artesano. Sería el paso a seguir. Antes de salir terminé de recorrer la casa. Sus tres plantas, sótano, inferior y superior, estaban gustosamente decoradas con elegantes detalles y suntuosos muebles de madera. Sin ningún género de dudas Vínan se había convertido en un hombre adinerado. Nos acercamos juntos al garaje y comprobamos como solo había un hueco libre, el resto estaba ocupado por antiguos automóviles terrestres de lujosas y conocidas marcas internacionales. Al salir emitió las órdenes de cierre y confirmación de salida de la casa para posteriormente solicitar el regreso del VTP.

Mientras nos llevaba hasta su domicilio fuimos comentando lo visto y hallado. Yo también accedí al Gran Id-ox, y me dio la misma respuesta.

—Como habrás visto, cuando pides un título el conector incorporado al lomo, parpadea señalando su posición, como lo hace en el modelo de la biblioteca virtual. Del mismo modo cuando pides autor, parpadean todos los ejemplares con ese mismo nombre. Por eso supe que el libro mencionado por mi hermano había desaparecido.

—Entiendo.

—¿Crees que podrás hacer algo?

—No lo sé. Apenas tengo información. Solo que un tal Derte Eclan, fue quien los sacó a la luz. No dice nada del autor. Nada más.

—¿Qué tienes pensado hacer?

—En primer lugar visitar al artesano. Es posible que nos proporcione alguna pista. Claro que no vendría nada mal conocer el nombre y dirección de la empresa para la que trabaja actualmente Vínan. Es posible obtener también algo.

—Bien. Te lo mandaré a través del Id-ox para constancia.

—Gracias. Aunque me gustaría saber algo más.

—Claro ¿Sobre qué?

—¿Qué opinión te merece cuanto ocurre con tu hermano?

—Aún no he podido formar un criterio definitivo. No sé, tal vez el cambio radical sea como te dije. El libro es lo primero que me vino a la mente. Aunque también llegué a pensar, que tanto cambio pudo producirse como consecuencia de contratar con otra empresa y ganar dinero. De cualquier forma me pareció muy extraño que ni siquiera se despidiera de mí.

—¿Piensas que han podido secuestrarle?

—Es posible Cárdel, es muy viable.

—¿Cabría la posibilidad de acceder a su Id-ox, o al Gran Id-ox de su domicilio?

—Al primero imposible, ya te dije que niega toda comunicación como receptor, a lo segundo intentaré contactar con alguien que me ayude a… bueno, a que puedas entrar sin problema alguno.

—¿Puedo saber de quién se trata?

—Es una amiga de la infancia. Técnica en comunicaciones OX. Siempre estuvo enamorada de mi hermano. Se mantuvo muy cerca de él. No sé si él llegó a darse cuenta. Tal vez podría ayudarte ¿Quieres conocerla? Es una joven que de alguna forma añora la sociedad de finales del siglo XX sin desmerecer los anteriores.

—Claro. Por si no te has dado cuenta también soy un conservador, tal vez trasnochado, pero me gusta más la sociedad de antes, la de hace unos años cuando era niño. Cuando debías hacer esfuerzos para conseguir algo de información y comunicación. Ahora todo se ha convertido en un mundo imposible, carente de esfuerzo. Es todo demasiado fácil.

—Pues si esperas la diré que venga, no tardará mucho, vive muy cerca de aquí. Así podremos almorzar juntos los tres. Si no te importa, claro.

—En absoluto, suelo hacerlo casi siempre solo y me alegra saber que hoy podré conversar mientras almuerzo. Entonces comunicaré con mi VTP para que aparque cerca de aquí.

—Estupendo.

Capítulo 2 

El encuentro. 

Suom me dejó unos instantes solo. Después regresó con la sonrisa en los labios.

—Le he dicho que hay una persona que desea verla y se ha puesto nerviosa. Supone que es mi hermano, además así tendré ocasión para comentar su desaparición.

—Si me permites, deberías habérselo comunicado antes. Va a ser un contraste muy fuerte. Pero en fin, tú la conoces mejor que yo.

—Es cierto, tal vez no debería haber jugado con sus sentimientos.

—Tranquilo, intentaré ayudarte en lo que pueda.

—Agradecido Cárdel.

Minutos después la pantalla del Id-ox se iluminó, Suom respondió, ¡adelante! Para abrir la puerta. Poco después una mujer joven, de mi edad aproximadamente, entró en el salón donde esperábamos.

—Te presento a Brigan Tia.

—Encantado —respondí ofreciéndole mi mano.

—Yo también —dijo mirándome a los ojos al tiempo que iniciaba un suave roce con mis mejillas.

—Bien sentémonos un rato —señaló Suom— acabo de pedir al horno que nos prepare unos deliciosos pollos noruegos con un oloroso vino blanco de Suecia. Abriremos una botella de vino tinto de Polonia y después unos deliciosos helados de frutas tropicales españolas.

—Estupendo menú —señaló Brigan.

—Parece muy apetitoso —dije yo.

—Pese a lo agradable que pueda parecerte el momento, debo darte una noticia —dijo Suom dirigiéndose a Brigan.

—¿De qué se trata?

—Mi hermano ha desaparecido. Siento no habértelo dicho antes.

—Tranquilo ya no me afecta, llevo tiempo pensando en él, pero como últimamente ni siquiera admitía mis comunicaciones, decidí intentar olvidarle.

—Eso me parece bien. Así dejarás de mortificarte.

—Al menos lo intentaré. ¿Entonces, cual es el motivo de esta comida?

—Cálder. Fue compañero de Vínan en la universidad, sabe cómo es, al menos como era. Tiene los mismos conocimientos. Ambos se especializaron en Documentología. Más tarde sus caminos se separaron aunque  mantuvieron viva la amistad. Está ayudándome a buscarle.

—Es decir eres el alter ego de Vínan.

—No sabía que me consideraba así.

—Pues sí. Pocas fueron las ocasiones en que hablamos estos últimos años, pero antes de pasar a convertirse en un ermitaño, solíamos sentarnos y hablar. De cuando en cuando se refería a ti como su otro yo. Te tiene afecto y en muy buena estima.

—Gracias por el comentario Brigan.

—¿Y que se supone ha ocurrido?

—Tal vez deba ser Suom quien te responda, yo solo ayudaré en lo que pueda.

—Comprendo. Entonces ponme en antecedentes si no te importa —dijo dirigiéndose a Suom.

—Por supuesto.

Durante unos minutos comentó las horas pasadas conmigo, así como la sospecha de que el último libro adquirido, fuera el artífice de su supuesta desaparición. Las dudas, y la suposición de que estuviera secuestrado. A esta última apreciación Brigan fue contundente.

—Lamento discrepar contigo, pero a tu hermano no le secuestra nadie, y menos desde que le nombraron gerente número dos de la multinacional Praindere.

—No la conozco, pensé era otra la empresa para la que trabajaba. Entonces elimina la información que te pase hace un rato —dijo dirigiéndose a mí.

—Yo tampoco conozco a esa empresa —mentí.

—Se trata de la competencia directa del Grupo OX, para la que trabajo. Es de suponer que, a un directivo de su envergadura e importancia, no le dejan ni a sol ni a sombra. Además de contar con un medio especial de desplazamiento al máximo nivel. Supongo que su VTP lo tendrá como otra reliquia más ¿verdad?

—Pues no —respondió Suom— estuvimos hace poco y solo tiene en su casa antiguos coches terrestres. Su VTP no estaba.

—¿Y no has tratado de comunicar con él?

—Claro, pero niega cualquier admisión.

—Como a mí. Entonces es preocupante. No creo que su cerebro se haya prostituido tan rápido y olvidado de lo más esencial.

—¿A qué te refieres?

—A su idea de un mundo mejor. A la utopía que barajaba y fue razón y motivo para marcharse a vivir a uno de los extremos de Nuevo Madrid.

—Creo que sabes mucho más de mi hermano que yo mismo.

—Tal vez.

—Dinos cuál era su ensoñación —pedí.

—Estaba convencido que era factible volver a plantar y cuidar árboles. Que a partir de ahí y como consecuencia del descenso de la contaminación, lograría con esfuerzo, que tanto plantas como animales volvieran a vivir en el sur de Europa. En eso perdía su tiempo y esfuerzo. Llegó a formar parte de una especie de Fundación o ente similar, en la que un importante número de trasnochados como él, técnicos de diferentes materias y órdenes, trataban de converger y ayudar a la recuperación de Europa y por ende el resto del planeta.

—Entonces su desaparición aun es más extraña, si me permitís —dije.

—Tienes razón. Bueno, la tenéis ambos. Brigan, porque en verdad no conocía debidamente a mi hermano, y tú, porque como dices, significa la existencia de algo incomprensible. Su rotundo cambio hacia cuanto aparentemente rechazaba e hizo que cayera en manos de esa multinacional. ¿Por cierto, cuál es su fuerte productivo?

—La explotación de medios de comunicación, domótica y algo que le produce muchos más beneficios que a nuestra empresa, grandes áreas de explotaciones masivas de plantaciones de árboles, fundamentalmente en los países más cercanos a los Polos. Además tienen grandes y numerosas instalaciones con plataformas en medio de los mares y océanos; eliminado el tránsito de barcos dado el cese de la explotación petrolífera; para la cría de una serie de peces destinados a la producción de alimentos.

—Eso último no está mal —dije sonriendo.

—No estaría mal, si ello no implicase modificar las grandes rutas migratorias de otros muchos habitantes del mar y cuyo número curiosamente está disminuyendo paulatina y misteriosamente año tras año.

—Entonces si es preocupante.

El Id-ox de Suom anunció que el almuerzo estaba preparado. Nos invitó a seguirle hasta una habitación contigua a la cocina. Eso sí, preparó la mesa a la antigua usanza. Puso mantel, cubiertos, platos y copas de cristal. Luego sacó una botella de 250 cl de vino tinto de Polonia, la abrió y escanció su contenido en las tres copas. En la casa se desplazaba perfectamente sujeto a una plataforma deslizadora, dada su insuficiencia física.

—Son caras, pero prefiero este tamaño —dijo refiriéndose a las botellas— pero no os preocupéis aún tengo la última caja sin abrir, regalo de Vínan.

Terminamos de comer y regresamos al salón. Mientras él volvió a la cocina para deleitarnos con un sorbo de café Surafricano. Brigan y yo departimos sobre nuestros propios y personales gustos e inquietudes. No era guapa, quiero decir deslumbrante, pero tenía algo inquietante y atractivo. Mas sabiendo que su mente intentaba separarse de su sentimiento hacia Vínan.

Al regresar volvimos al tema principal de la reunión. La búsqueda del desaparecido. Durante dos horas establecimos un itinerario y lista de lugares donde pudiéramos encontrarle. Después Suom pidió hacer lo necesario para darme acceso al sistema de Vínan. Más tarde se ofreció a acompañarme a la segunda vivienda al norte del Estado.

—Por mí no hay inconveniente. Tengo autorización para salir del área de Nuevo Madrid cuando quiera.

—Eso iba a decirte. Mi VTP —señaló Suom— solo puede moverse en el área metropolitana, no más allá de 80 kilómetros desde el punto cero de la ciudad.

—¿También eres un hombre importante? —señaló Brigan.

—No lo soy. Pero tengo autorización para viajar con el vehículo incluso fuera de Europa.

—¿Puedo verlo?

—Claro, salgamos a la calle. Enseguida lo reclamo, espera aparcado.

El VTP bajó lentamente hasta posarse delante de nosotros, que esperábamos juntos. Brigan lo observó detenidamente y al terminar dijo.

—¿No eres importante verdad?

—No sé a qué puedes referirte.

—Son contados los ciudadanos que obtienen un nivel +7, y disponen de un modelo Varial-5, como este. Con el puedes moverte a los cinco continentes ¿verdad?

—En efecto.

—Entonces ¿puedes decirme quien eres y a que te dedicas?

—Preferiría dejarlo para otro momento.

—Está bien, no insistiré.

—Tal vez más adelante.

—Claro, sin problema. Bueno, sin problemas yo, si te acompaño claro.

—Bueno, dejemos esto por favor —pedí con humildad.

—Es cierto Brigan, déjalo ya, si no puede decírnoslo, nos contentaremos con imaginar algo y en paz.

—Vale, vale, no os molestéis. ¿Por cierto cuando salimos hacia la segunda casa de Vínan?

—Cuando hayamos entrado en su sistema y compruebe algo.

—Entonces me iré a casa a prepararlo. Volveré en un rato para terminar y darte el acceso desde tu Id-ox.

—Estupendo Brigan, así podremos ir a la mía y salir mañana temprano desde allí.

—¿Puedo fiarme de él? —dijo mirando a Suom.

[1] Equivalente a un PC portátil del año 2007. Se asemeja a una antigua hoja de papel DinA4 de plástico maleable y transparente, multifuncional y conectado con los numerosos satélites geoestacionarios que circundan nuestro planeta

[2] Plancha parecida a una manta o colcha liviana, conectada al sistema central de la vivienda.

[3] Suele hacerse cuando solo conoces el nombre de la persona.

[4] Vehículo de transporte privado

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