Y de repente tú

Y de repente Tú.

Por Anxo do Rego

 

Hace más de seis años me di permiso para vivir, para dejar de afrontar un mundo de nostalgias que me permitiera seguir caminando. Un paso, luego otro y así, hasta llegar al final de mis días.

Todas las vivencias anteriores quedaron retenidas, dormidas temporalmente en espera de volver, en un determinado momento, a la superficie. No se puede olvidar el pasado, son los cimientos del presente y la esencia para construir el futuro, aunque se vislumbre próximo, sean muchas las ansias por llegar, y pocos los años por vivirlo.

Mis sueños fueron cercenándose año tras año, época tras época; decidí parar. Me prometí no volver a intentar otra relación. Era demasiado el sufrimiento, el desastre sentimental, el dolor, la incomprensión, la humillación, el desaire. Los errores propios y ajenos. Aceptar una realidad carente de continuidad y consecuentemente de futuro. Vivir en un desprecio total que solo me condujo a una soledad como fuente inagotable de tristeza, pese a estar acompañado por personas que, lamentablemente solo expresaban falsedad en sus sentimientos.

Desde entonces me limité a dejar de pensar para sentir y dejarlo todo en su lugar. Algo parecido a una huida hacia adelante, y así lo hice. Detesto un volver a empezar tan irremediablemente duro, en ocasiones cruel y doloroso. Me envolví en el mundo más cercano. Preparé los mimbres necesarios y me escondí dejando que los días transcurrieran.

No lo pensé ni adiviné, pero de repente tú. Sí, de repente surges en un momento en que mi cerebro está saturado de vacilaciones e impiden analizar con profundidad la promesa que me hice.

Es ese instante todas mis estructuras se desmoronan. Aparecen como por arte de magia, todas mis ansias, virtudes y defectos. Surgen sentimientos atropellados, deseos, ganas de vivir, de culminar los sueños perdidos. Pierdo la noción del tiempo. Extravío los suspiros que me condicionaban. Olvido casi por completo las obligaciones contraídas. Mi corazón vuelve a palpitar de nuevo. A sentir escalofríos, sudores, mariposas en el estómago, ansias y deseos irrefrenables de estar contigo. Elimino mentalmente el freno de mano que se impone en los primeros días y siguientes de nuestra relación. Quiero creer que todo es el nuevo amanecer de un mundo donde ambos seamos felices, pese a ciertas disparidades, conceptos y necesidades sentimentales. Despertar abrazados para afrontar el siguiente día, y el siguiente, y el siguiente…

De repente, sin querer, un timbrazo suena en mi mente que me hace despertar. Es la alarma, son las siete de la mañana, hora de iniciar mi jornada laboral. Hago un rápido examen, enciendo la lámpara de mesa para comprobar que ella no está a mi lado, todo ha sido un sueño, tal vez una pesadilla. De nuevo aparece el frío día de la soledad para posarse en mis hombros, para permitirme seguir viviendo de nostalgias, seguir analizando que lo difícil no es vivir solo, sino elegir la compañía adecuada para poner un pie delante del otro y seguir caminando. Para comprobar que los sueños te despiertan al amanecer. Para olvidar que un día me prometí dejar de soñar al comprobar que, al llegar a cierta edad solo se tienen pesadillas. Para saber que los sueños son mariposas de corta vida. Continuar dándome permiso para seguir viviendo de la añoranza tomando prestados otra vez, pasajes de mi vida.

 

© Anxo do Rego 2021. Todos los derechos reservados.

Impactos: 28

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.