Nº 10

Ha pasado tiempo desde que Loli, esposa del comisario Roberto HC fuera asesinada. La situación personal de Roberto es deficiente, rayando con la depresión. Celia, una mujer a quien ayudó en un caso especial, salpicada también por el mismo canalla que mató a Loli es el único nexo que tiene con una sociedad donde no desea permanecer.

Celia insiste en que debe sobreponerse y le invita a una excursión a las Hoces del Duratón, muy cerca de Sepúlveda en la provincia de Segovia, con unos amigos y sus hijas, desean ver las buitreras de las aves de la zona.

Pese a estar en su día libre, Roberto se ve inmerso en un caso que investiga la Guardia Civil, se han encontrado restos humanos.

Al regresar a Madrid le solicitan investigue la aparición de otros restos humano, en esta ocasión en una granja de cerdos en una población cercana a la capital. Al parecer ambos casos pueden entrecruzarse.