PINCELADAS DE SANGRE.

En 1983 en el Museo del Prado se celebra durante seis meses, una retrospectiva de obras  del Renacimiento Francés. Durante ese periodo, un copista es autorizado diariamente para realizar su trabajo. De todas las obras expuestas, son cinco las que llaman poderosamente la atención por el realismo que introduce su autor Dominique Sandalle. Son las pinturas denominadas Las Cruzadas representando diferentes escenas de las luchas habidas durante aquella época.

El copista no consigue obtener los rojizos colores de la sangre. Después de probar con numeras mezclas, acude a solicitar información sobre el autor, para conocer como obtuvo y con qué materias, los colores de sus pinturas. Logra obtener el color y realizar las copias, sin embargo al acabarlas, aparece cruelmente asesinado y tanto las copias como las originales del Museo del Prado, han desaparecido.

Años más tarde las obras aparecen en El Rastro madrileño y son adquiridas por una Galería. Lidia, la técnica encargada debe certificar si son o no las auténticas obras de Dominique Sandalle. Confirman se trata de las desaparecidas propiedad del Barón Michels de Flavigny, con residencia en Francia, a quien deben entregarlas.

La Galería y el Museo logran convencer al Barón francés deben someterlas a un proceso de restauración. La escuela Ars Secolurom, encargada de la restauración señala a los estudiantes mas destacados para el trabajo. Una de las parejas para acabar la obra, utiliza un método y lograr el color utilizado por el autor. Al día siguiente aparecen muertos y mutilados. La obra ha desaparecido.

El inspector Luis Parámio es el encargado de investigar los crímenes. Mientras tanto Lidia y el Baron viajan a Flavingy sur Moselle, Alsacia, en el noreste de Francia, para valorar el patrimonio de su propiedad.

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